"Los problemas de sueño más habituales de los españoles y sus consecuencias"

Actualizado: 27 de oct de 2020

Dormir es una necesidad fisiológica esencial para el ser humano, es como respirar, como comer, como beber… Si no respiras, te mueres; si no duermes, también. Absolutamente todos los seres que forman el reino animal, sin excepción, presentan alguna forma de sueño, incluso aquellos con estructuras cerebrales muy básicas como las medusas, duermen.


Sin embargo, en nuestra sociedad moderna, híper activa e híper conectada, en la que presumimos de no tener tiempo para nada, en la que el ocio no se entiende sin el apellido ‘nocturno’, el sueño se ha convertido en el enemigo de la productividad y de la diversión. En lugar de priorizar en nuestra agenda el tiempo de descanso, nos vamos privando de horas de sueño para poder encajar todo lo que tenemos que hacer.


Consecuencia: nuestro reloj biológico está cada vez más desincronizado de nuestros relojes social, laboral y escolar. Este reloj biológico, un dispositivo ubicado en el cerebro que marca el tiempo de nuestro organismo, es el que coordina distintos ritmos mentales, físicos y conductuales que provocan cambios en nuestro organismo: ciclo hambre-saciedad, ciclo hormonal, ciclo menstrual, proceso digestivo, etc. Algunos de estos ritmos se denominan circadianos y responden a la alternancia de luz-oscuridad (del latín circa, alrededor de, diem, un día). Uno de ellos es el ciclo sueño-vigilia.


Si el ciclo sueño-vigilia, es decir, las horas que deberíamos dormir, está pautado fundamentalmente por la alternancia de luz-oscuridad, no es nada extraño que sólo un tercio de los españoles duerma las horas que necesita durante los días laborables*. A partir de las 22h deberíamos empezar a prepararnos para irnos a dormir, pero sin embargo es la hora a la que muchos españoles comienzan a cenar, terminan de entrenar, llegan a casa de sus clases extraescolares o se ponen a ver la TV.


Las consecuencias de esta privación crónica de sueño no se limitan a estar un poco más cansado de lo normal al día siguiente. No dormir afecta a nuestras capacidades cognitivas como el aprendizaje, la memoria y la toma de decisiones, y, a largo plazo, puede ser el desencadenante de determinados trastornos neurológicos como ictus, Parkinson o Alzheimer.


No dormir altera los ciclos hormonales como los que regulan la sensación de hambresaciedad, por eso cuando no dormimos lo suficiente tenemos más hambre y elegimos alimentos más calóricos, y por eso la privación de sueño es uno de los factores de riesgo para el desarrollo de obesidad.


Durante el sueño tiene lugar un importante proceso de limpieza y reparación de tejidos en el cuerpo y en el cerebro; es el momento del día en el que segregamos más hormona de crecimiento, por eso el sueño es tan fundamental en edades de gran desarrollo físico y cognitivo como la infancia y la adolescencia.


En el plano emocional, la privación de sueño también tiene consecuencias, ya que esa alteración de los ciclos hormonales se traduce en mayor irritabilidad e irascibilidad, ansiedad, tristeza e incluso pueden llegar a desarrollar una depresión.


De entre todas las patologías asociadas al sueño, el insomnio es la más extendida, ya que afecta a un 30% de los españoles*, pero el síndrome de las piernas inquietas, la apnea del sueño, la narcolepsia o las parasomnias no se quedan atrás.


Cuidar nuestro sueño y nuestro descanso tiene beneficios inmediatos en el individuo, ayudándole a mantener el equilibrio físico, mental y emocional, pero también en la sociedad en su conjunto, ya que repercuten en nuestra eficiencia y productividad en el trabajo, repercute en la calidad de nuestras relaciones sociales y contribuye desde la prevención a tener una sociedad con menos enfermedades crónicas y degenerativas, más sana y más feliz.


Sobre la autora:


Me dedico a la creación y divulgación de contenido especializado en bienestar y descanso, para lo que me he formado en Psiconeuroinmunología y bioquímica cerebral. Con mi trabajo a través de mi programa semanal de Podcast, mi página web y mis redes sociales, quiero ayudar a otras personas a alcanzar el bienestar físico, mental y emocional a través de un buen descanso.


La mayor parte de mi vida he pensado que dormir era una pérdida de tiempo, he forzado mi cuerpo y mi mente hasta límites insospechados con tal de ganar un par de horas más al día para hacer más cosas.


En 2016 sufrí un episodio de estrés agudo que me provocó importantes problemas de salud; entonces me recuperé a base de tiempo y autocuidado. En 2019 volví a tropezar con la misma piedra. Y esta vez fue aún peor: una depresión por agotamiento me dejó fuera de juego dos meses. Volví a poner en práctica todos los buenos hábitos que ya me habían ayudado una vez, y puse en marcha mi proyecto de divulgación para compartir mi experiencia y mis conocimientos con una comunidad que supera ya los 20.000 usuarios entre seguidores en redes, suscriptores de mi NewsLetter y escuchantes de mi Podcast.


Jana Fernández - Comunicadora y divulgadora experta en bienestar y descanso

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